Resumen.
15 de octubre: barricadas, bloqueos y clases amenazadas
El profesor Arenas empezó el día llegando al campus antes de las siete de la mañana —aunque su clase comenzaría a las 8:30— sabiendo que se había convocado una jornada de protesta (en rigor, no huelga). En efecto, grupos encapuchados vestidos de negro empezaron a colocar contenedores de basura para bloquear los accesos por carretera y ferrocarril. Dentro de la facultad de Derecho, escuchó cómo desmontaban mobiliario (bancos, papeleras, taquillas) para armar barricadas que impedían no solo la entrada sino incluso la salida de quienes ya estaban dentro.
Arenas critica que «aquellos indocumentados estuvieran desmontando la Facultad impunemente sin que nadie se lo impidiera» y que ni profesores, ni bedeles ni seguridad actuaran. Se pregunta ¿quién nos apoyaría? ante un posible enfrentamiento. Aunque en años anteriores había intervenido con alumnos para remover barreras y garantizar la clase, en esta ocasión no fue necesario escalar el conflicto porque su clase se hallaba en un edificio anexo sin obstáculos. No obstante, tomaron la precaución de no subir las persianas para evitar que los piquetes acudieran a boicotear la sesión.
Més d'un centenar de persones s'han mobilitzat des de primera hora per bloquejar l'accés al campus de Bellaterra de la Universitat Autònoma de Barcelona, per la vaga per Palestina.
— 3CatInfo (@3CatInfo) October 15, 2025
Hi ha piquets que hi impedeixen l'accés per carretera i tren https://t.co/TfxKGm5LM0 pic.twitter.com/Z5nAltiNZI
Para Arenas, resulta indignante que algunos se crean con derecho a impedir física y coercitivamente que otros ejerzan libertades académicas, porque «si damos por bueno que unos cuántos … impidan físicamente que otros puedan ejercer sus derechos es que tenemos un menguado concepto de la democracia y de la libertad». Además, advierte que los derechos no ejercidos acaban perdiéndose, y reclama que la administración universitaria impida coacciones, promueva sanciones ante daños a bienes públicos y exigir la actuación de la policía cuando sea necesario. Ni denuncias ni expedientes disciplinarios, argumenta, legitiman de hecho este tipo de acciones.
Un episodio simbólico fue el Decano de Derecho derribando una barricada para entrar, que volvió a ser reconstruida en pocos minutos bajo vigilancia de simpatizantes del bloqueo.
16 de octubre: censura selectiva y boicot a un acto
El día siguiente, el clima cambió: estaba prevista la charla de un periodista, Vito Quiles, organizada por un colectivo juvenil con presencia en la UAB. En contraste con la pasividad mostrada ante los bloqueos del día anterior, el equipo de gobierno anunció rápidamente que el acto “no estaba autorizado” y, según Arenas, actuó con diligencia para impedirlo. El comunicado de la universidad incluyó expresiones como no permitir salir al parquin al conferenciante, calificó a opositores como “personas de extrema derecha” y distinguió entre “estudiantes” y “personas convocadas desde redes” para boicotear.
🚨#URGENTE: 3000 personas me hacen un escrache en la universidad pública de Barcelona en mi primer acto del tour.
— Vito Quiles (@vitoquiles) October 16, 2025
Ni con esas van a conseguir callarnos, por mucha violencia que empleen.
¡Nos vemos el miércoles en la UGR de Granada! pic.twitter.com/UJI51VU98W
Para Arenas, la censura selectiva evidencia una doble vara de medir: tolerancia hacia los boicoteadores y dureza contra quienes pretenden hablar. Critica que la universidad actúe con celo frente al orador mientras renuncia a intervenir ante quienes impiden físicamente la libertad de expresión. Sostiene que algo anda mal cuando una administración pública permite que el acallar al que pretende hablar ocurra mediante coerciones mientras se califica al afectado de “activista de extrema derecha”.
A lo largo del artículo, Arenas denuncia la complicidad institucional y la debilidad del Estado de derecho cuando una universidad tolera la intimidación como herramienta de control y censura. Considera que los actos violentos deberían ser condenados y sancionados con rigor, porque permitir que unos limiten los derechos de otros mina gravemente la democracia universitaria y social.
Este resumen recoge las ideas centrales de la experiencia relatada por Arenas, con algunas citas literales para preservar su voz. Te animo a leer el artículo completo para captar todos los matices e imágenes que él despliega. Puedes hacerlo aquí:

