Opinión

Reconocimiento y recuerdo para las víctimas del terrorismo yihadista en España.

In memorian (IV).- Los supuestos '50 años de España en libertad' tras la muerte de Franco es una falacia más, de las muchas de las que proyecta sobre la opinión pública la actual clase política gobernante de nuestro país.

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En 1975 falleció Francisco Franco, por entonces jefe del Estado español, por lo que en este año 2025 habrán pasado cincuenta años desde aquella fecha. En esta tesitura histórica incuestionable, el Gobierno de España ha decidido organizar en este año un programa de cien actos, para celebrar no se sabe muy bien el qué, aunque en Moncloa lo denominan España en Libertad -50 años-. Dando a entender que tras la muerte de Franco en España se vivió ya en libertad.

Pues bien, sería conveniente y necesario recordar que, en aquella España posterior al fallecimiento de Franco, acaecido en noviembre de 1975, y durante muchos años posteriores, existían grupos terroristas de muy diversa índole, que no repartían precisamente libertad entre la ciudadanía.

Desde una banda de criminales terroristas de extrema izquierda, que respondían al acrónimo ETA y que venía operando desde 1969, cometiendo asesinatos, atracos, chantajes, extorsiones y amenazas, en aras a unos pretendidos objetivos políticos, cuya actividad se prolongaría durante 42 años (hasta 2010), asesinando a 855 personas y produciendo el éxodo de miles de personas del País Vasco, que fueron obligadas a abandonar los lugares donde nacieron ellos o sus hijos; hasta grupos terroristas como el GRAPO, surgido en 1975 del PCE(r) y otros grupos, que asesinarían vilmente en atentados a un número considerable de personas, servidores públicos o simples ciudadanos escogidos trágicamente por el azar, al encontrarse en donde colocaban sus artefactos explosivos, causando terror entre la población.

Una nueva plaga terrorista, que daría zarpazos periódicos en nuestro país.

A estos grupos terroristas autóctonos, se incorporaría posteriormente en España, a partir de 1985, una nueva plaga terrorista, que daría zarpazos periódicos en nuestro país y que consumó su primera acción con víctimas mortales indiscriminadas en las cercanías de Madrid, en el tristemente conocido restaurante El Descanso. La nueva lacra terrorista sería, y todavía lo es hoy, el terrorismo islamista o yihadista; que, con diferentes denominaciones y procedencias, ha causado un número elevadísimo de víctimas en todos estos años.

Como puede deducirse fácilmente de los hechos y de los datos aportados, los supuestos 50 años de España en libertad tras la muerte de Franco es una falacia más, de las muchas de las que proyecta sobre la opinión pública la actual clase política gobernante de nuestro país. Mentiras y engaños que difunden a través de sus constantes relatos demagógicos y falsarios; con especial protagonismo en su divulgación del actual presidente del Gobierno, así como del resto de políticos que conforman su Ejecutivo.

La realidad fue que, en ese año de 1985, el viernes 12 de abril (antes de ayer se cumplieron cuarenta años), 18 personas fueron asesinadas por el terrorismo yihadista en España. En posteriores años, esos que Sánchez y los suyos quieren hacernos creer que fueron de España en libertad, varios centenares de hombres, mujeres y niños más, también verían sesgadas sus vidas en nuestro país por la mano asesina del fanatismo y la xenofobia islamista; que expandió el terror entre una parte de la población, que aguantó como pudo el embate terrorista, mientras otra callaba o se mostraba indiferente, otra justificaba la inhumana conducta de los asesinos en base a unos supuestos agravios políticos, mientras que otra era, simplemente, cómplice intelectual de los verdugos.

Esa libertad que ahora pretenden relatar que comenzó en el año 1975, nunca existió.

Después de la tragedia en El Descanso, se sufriría en España, en 2004, un nuevo drama, que eclipsaría al anterior; el de los atentados múltiples del 11M, también de trágico recuerdo: en el que habría de añadir al dolor social y al de los familiares de las víctimas causadas por la mano del terrorismo yihadista, la mezquindad y la miseria moral de la clase política española, echándose las culpas unos a otros y tratando de sacar provecho partidista (electoral) de la sangre derramada por las víctimas del terror. ¡Una absoluta indecencia! ¡Miserables!

Para las 18 personas asesinadas en el restaurante El Descanso en 1985 y para sus familias, esa libertad que ahora pretenden relatar desde el Gobierno y que, según proclaman a bombo y platillo, comenzó en el año 1975, nunca existió. El Gobierno miente una vez más, otra más. Para los familiares de las víctimas sólo existió el silencio, el dolor, la impotencia, la incomprensión, el olvido, el desconsuelo y, sobre todo, la ausencia para siempre de sus seres queridos, que vieron sesgadas y truncadas sus vidas de forma violenta en el criminal atentado yihadista. Para las víctimas mortales, sólo existió una muerte injusta, provocada por quienes indiscriminadamente no respetan la vida ajena y frente a cuyas aviesas pretensiones, quienes tenían la obligación y el deber de protegerlas, no supieron o no pudieron hacerlo. Quiero pensar que no fue que no quisieran hacerlo. Nuestro deber moral es no olvidar su recuerdo:

María del Carmen Alcaide, María Jesús Álvarez-Ossorio Gálvez, José Sánchez Jiménez, Flora Boj Padilla, Mercedes Dresh Recarte, Ángeles España, Isabel Rodríguez Blanco, María Remedios Tomás, María Cruz García Martín, Joaquín González Yepes, Pilar Hastasánchez Ibarra, Nuria Ruiz, Lucía Izquierdo Cuevas, Manuela Jubrías, Elena Palomares, Fernando Zahonero y María del Carmen Sánchez-Hijón.

Estas fueron las dieciocho personas a las que el terrorismo yihadista asesinó en 1985 en el restaurante El Descanso, en aquel décimo año de esta supuesta España en Libertad -50 años- que quieren ahora vendernos desde el Gobierno de España. No nos dejemos engañar y, sobre todo: ¡No las olvidemos!

Reivindiquemos la memoria colectiva de nuestro pueblo.

En este cuarto tributo, cuando acaba de cumplirse el cuarenta aniversario de dicha matanza, quiero recordar a estas 18 víctimas de la sinrazón y del fanatismo: a todas y a cada una de ellas. Exhortando con ello a la sociedad española a que no permita lo que desde el poder se persigue, que es el anestesiar y desactivar a nuestro pueblo con la difusión de un relato falso de su historia, hecho a medida de intereses espurios y partidistas, presuntamente ideológicos: en la pretensión de que quede en el olvido aquello que no les interesa políticamente que se recuerde, para construir así un relato político adaptado al beneficio y provecho de quienes gobiernan. No lo permitamos.

Mantengámonos siempre unidos y en alerta ante la demagogia con la que intentan manipularnos. Con espíritu crítico y con amplitud de miras, reivindiquemos la memoria colectiva de nuestro pueblo, que nos garantiza la libertad de pensamiento y de opinión en un estado de derecho.


En este luctuoso aniversario de lo sucedido en 1985 en El Descanso, agradezco de corazón la lectura de este humilde homenaje, en reconocimiento y recuerdo para todas las víctimas del fanatismo islamista y del terrorismo yihadista en España.
14 de abril de 2025.

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