Editorial

Santiago, patrón de España

Cada 25 de julio se celebra el Día de Santiago Apóstol. Es una festividad religiosa con un carácter marcadamente patriótico. También es el Día de Galicia. La tradición lo distingue como figura de liderazgo, con una capacidad manifiesta para predicar con el ejemplo, con humildad y entrega, incluso hasta el martirio.

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photo_camera La imagen se ha obtenido del cuadro titulado "Santiago el Grande", obra de Dalí (1957)

Santiago Apóstol: Liderar con humildad y con el ejemplo.

Santiago Apóstol, según la tradición cristiana, fue uno de los discípulos más cercanos a Jesús y, posteriormente, uno de los grandes referentes de la fe cristiana en el mundo hispano. Lo que lo distingue como figura de liderazgo no es una autoridad impuesta ni un deseo de poder personal, sino su capacidad para predicar con el ejemplo, con humildad y entrega, incluso hasta el martirio.

Este tipo de liderazgo es sacrificial, orientado al bien común, coherente entre lo que se dice y lo que se hace. No busca rédito personal, sino servir a una causa superior. Esta frase es ​atribuida a Santiago Apóstol:

Un verdadero líder es aquel que primero sigue a los demás en su corazón antes de buscar ser seguido.

En su profundidad evoca un ideal de liderazgo basado en la empatía, la humildad y el servicio. Sin embargo, no hay evidencias escritas de su autoría por lo que es posible que sea una paráfrasis moderna o una reinterpretación de los valores que Santiago representa en la tradición cristiana, especialmente el liderazgo humilde y comprometido con el servicio a los demás.

Santiago, en su carta del Nuevo Testamento (Epístola de Santiago), hace mucho énfasis en la fe con obras y en la coherencia del actuar cristiano:

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Eso refleja una idea similar: liderar con humildad y con el ejemplo antes que con imposiciones.


Contraste con la política actual en España

Cuando se compara este modelo con muchos líderes políticos actuales en España (aunque también aplicable a otras democracias modernas), el contraste es evidente:

  • Intereses partidistas sobre el bien común: La estrategia política está muchas veces guiada por el cálculo electoral o la supervivencia del partido más que por una visión a largo plazo del país.

  • Falta de ejemplo personal: Muchos políticos exigen sacrificios a los ciudadanos que ellos mismos no están dispuestos a asumir. El liderazgo se ejerce desde la imposición o el privilegio, no desde el ejemplo.

  • Polarización en lugar de unidad: Lejos de construir una visión común o de país, el discurso político se basa con frecuencia en dividir, en enfrentar, en etiquetar.

  • Desconexión con las preocupaciones reales: Mientras la ciudadanía sufre por la vivienda, la sanidad, la educación o la calidad del empleo, los debates políticos a menudo se enredan en cuestiones de poder o identidad, más que en buscar soluciones.


La necesidad de recuperar un liderazgo ejemplar

Volver a figuras como Santiago Apóstol no es solo una llamada a lo religioso, sino a una ética del liderazgo basada en la coherencia, el servicio, y la humildad. Es una crítica implícita al modelo de político que prioriza su sillón antes que el interés general.

España necesita líderes que escuchen más de lo que hablan, que renuncien al privilegio para ganar autoridad moral, que inspiren a través del ejemplo personal, y que sean capaces de anteponer el interés del país al de su partido.


La imagen se ha obtenido del cuadro titulado Santiago el Grande, obra de Dalí (1957). Para saber más del cuadro leer Dalí, Santiago el Grande y el Camino.

Más sobre Santiago Apóstol

Según la tradición oral, el Apóstol desembarcó en la Bética romana y caminó hasta llegar a Padrón, en Galicia.

Así, desde el siglo IX los reyes de la Reconquista reconocieron al apóstol Santiago como patrón de España, y establecieron el Voto de Santiago, que consistía en que las tierras conquistadas debían hacer todos los años una ofrenda obligatoria de bienes a la Catedral de Santiago, en agradecimiento por la intercesión del Apóstol.

Las Cortes Españolas establecieron en 1646 que ese voto fuese ofrenda de los reyes, príncipes y del arzobispo compostelano a la iglesia del Apóstol, y así sigue haciéndose simbólicamente aún hoy, durante la misa solemne del Día de Santiago.

Pocos años antes, en 1630, el papa Urbano VIII había declarado al apóstol Santiago único patrón de España, contra el parecer de algunos que querían que declarase también a santa Teresa de Jesús copatrona.

La figura de Santiago jugó también un papel inspirador en la evangelización de América, así se explica que el apóstol sea el patrón de numerosas ciudades hispanoamericanas fundadas bajo su advocación.

Como patrono de España que es, Santiago el Mayor (más conocido como Santiago Apóstol) también lo es de numerosos pueblos y ciudades de España que el día 25 de julio celebran en su honor fiestas religiosas. Santiago de Compostela (La Coruña) es la ciudad que mayores fiestas organiza en su honor. Igualmente, es el patrono de la comunidad autónoma española de Galicia, celebrándose su festividad el Día de Galicia.

También es patrono del Arma de Caballería del Ejército de Tierra. La frase final del himno de esta Arma es una de las más conocidas de España en la Reconquista: Santiago y cierra, España. Durante la que se aparecía como un ‘trueno’ transfigurándose en guerrero de corcel blanco para ayudar a la victoria de los cristianos.

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