La Mercè, entre la fe y la incoherencia institucional
Barcelona celebra estos días la festividad de la Mercè, patrona de la ciudad desde 1687, cuando el Consejo la proclamó protectora tras la plaga de langostas. Una devoción que hunde sus raíces en la historia cristiana de la ciudad y que, todavía hoy, congrega a miles de fieles en torno a su basílica.
Sin embargo, el Ayuntamiento insiste en celebrar una festividad de origen inequívocamente religioso al tiempo que elimina de su programa cualquier referencia cristiana. No aparece la misa solemne, no se menciona el título de Virgen ni se reconoce la dimensión espiritual de la fiesta. La Mercè queda reducida a una figura laica y abstracta, mientras el cartel de este año se atreve a inspirarse en un retablo eclesial al que añade personajes extravagantes y utiliza la corona de la Virgen en un contexto que muchos consideran ofensivo.
¿Por qué apropiarse de símbolos religiosos para despojarlos de su significado original?
La incoherencia es patente: ¿por qué apropiarse de símbolos religiosos para despojarlos de su significado original? Si el Ayuntamiento quiere promover una fiesta cívica, abierta y plural, quizá lo más honesto sería rebautizar el evento con un nombre totalmente laico, dejando “la Mercè” para quienes, con fe y tradición, siguen venerando a la patrona de la ciudad.
Porque la Mare de Déu de la Mercè no es una figura decorativa ni una autómata de feria que adivina fortunas. Es la protectora de Barcelona, signo de misericordia y de identidad arraigada durante siglos. Jugar con su iconografía sin reconocer su trasfondo espiritual no es neutralidad: es banalización.
Sería deseable que, en lugar de desvirtuar símbolos, el consistorio encontrara una fórmula respetuosa que permita distinguir la celebración popular de la devoción religiosa. Solo así la fiesta podría ser, de verdad, inclusiva y coherente con la historia de Barcelona.
Barcelona es torna foc i abraçada.
En estos días, la ciudad vibra y se transforma. Como dice uno de los versos de la canción de esta Mercè 2025, Barcelona es torna foc i abraçada: fuego en sus calles, con la energía de los correfocs y la música que enciende la noche; abrazo en sus plazas, con la cercanía de vecinos, familias y amigos que se reencuentran para celebrar juntos. La Mercè es también eso: un estallido de vida que combina la pasión y el calor humano, pero que no debería perder de vista el sentido profundo que la originó
Desde la revista digital Salir al Aire queremos felicitar las fiestas de la Mercè a todos los barceloneses. Que en esta festividad tan especial, el espíritu de unión, la calidez de la familia y la alegría entre amigos nos acompañen en cada momento. Que la Mercè llene nuestra vida de luz, amor y felicidad.
Bon dia!

