Los orígenes de una institución al servicio del Estado de derecho
El 13 de enero de 1824 se creaba mediante Real Cédula la denominada Policía General del Reino, antecedente directo del actual Cuerpo Nacional de Policía. Su nacimiento coincidió con el regreso al poder de Fernando VII tras el Trienio Liberal, en un contexto político complejo marcado por tensiones entre absolutismo y reformas.
Aunque el periodo posterior es conocido como la Década Ominosa, lo cierto es que el monarca no regresó a los esquemas previos a 1808. La nueva policía se asentó sobre reformas impulsadas por la burguesía liberal, incorporando principios de libertad y seguridad individual propios de un incipiente Estado de derecho.
Organización y evolución de la Policía General del Reino
La Policía del Reino respondió a una concepción moderna y afrancesada, desvinculada del Tribunal del Santo Oficio. Se articuló como una red estatal de seguridad ciudadana, jerarquizada y desplegada en los principales núcleos urbanos, con una clara dependencia administrativa del Ministerio de Gracia y Justicia.
Su misión era garantizar el bien público y la seguridad ciudadana, persiguiendo a quienes vulneraban los derechos individuales para ponerlos a disposición judicial en un plazo máximo de ocho días. A lo largo del siglo XIX, el cuerpo sufrió disoluciones, reformas y cambios de denominación, adaptándose a nuevas realidades como la creación de la Guardia Civil y la diferenciación entre ámbitos urbanos y rurales.
Servicio al ciudadano y reconocimiento social
A lo largo de la historia, la Policía ha sido identificada en ocasiones con los distintos regímenes políticos del país, desde el absolutismo hasta la dictadura franquista. Sin embargo, más allá de interpretaciones interesadas, su labor ha estado mayoritariamente orientada al servicio al ciudadano y a la protección de sus derechos.
Hoy, la Policía Nacional es una de las instituciones mejor valoradas por la sociedad española, fruto de décadas de adaptación, profesionalidad y compromiso con la seguridad pública, la legalidad y la convivencia democrática.
Reconocimiento a la labor policial desde Salir al Aire
Desde Salir al Aire queremos rendir un reconocimiento expreso a la labor diaria de la Policía Nacional, marcada por duras jornadas de trabajo, exposición constante al riesgo y una vocación de servicio que va mucho más allá del deber. Su presencia en la calle, en la investigación y en la prevención es garantía de seguridad para todos.
Asimismo, es imprescindible atender las reivindicaciones históricas del colectivo: la mejora de los medios materiales; unas condiciones laborales dignas; mayores beneficios sociales; la equiparación salarial con otros cuerpos de seguridad; y un reconocimiento profesional real que incluya la consideración como profesión de riesgo y el incremento de efectivos necesarios para afrontar los retos actuales de la seguridad ciudadana.