Recogida de firmas

Señor Albares, su «perdón» no me representa.

La asociación Españoles de a pie ha iniciado una recogida de firmas para enviar una carta de repulsa al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tras sus declaraciones en las que reconocía una supuesta “injusticia colonial” de España hacia los pueblos originarios del actual México.

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El discurso del ministro y la polémica desatada

El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, se ha plegado a la petición de la presidente de Méjico Claudia Sheinbaum de pedir “perdón” por la "conquista" del país americano

Declaración del ministro durante la inauguración en Madrid de la gran muestra de arte de mujeres indígenas mexicanas La mitad del mundo. La mujer en el México

  • «Como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla».

Como era de esperar, la presidente mexicana celebró que Albares reconociera la supuesta “injusticia” colonial.

Vergüenza diplomática y desconocimiento histórico

Escuchar a nuestro ministro de Exteriores causa una profunda vergüenza. Representa el arquetipo de personalidad mediocre: servil ante los poderosos y autoritario con sus subordinados. No se trata solo de una nueva cesión internacional, como tantas veces hemos visto en asuntos como Gibraltar, sino también de una muestra de ignorancia histórica.

Cuando Albares habla de “injusticias hacia los pueblos indígenas”, ¿a qué se refiere exactamente? ¿A los miles de indígenas a quienes los aztecas arrancaban el corazón en sacrificios humanos durante ceremonias religiosas? Fray Diego Durán relató que, durante la inauguración del Templo Mayor de Tenochtitlán, llegaron a sacrificarse hasta 20.000 personas en un solo día. ¿O se refiere a la opresión que los aztecas ejercieron sobre otros pueblos, como los tlaxcaltecas?

España no tiene que pedir perdón

España no debe pedir perdón, del mismo modo que Italia no lo hace por la romanización. No tenemos que disculparnos porque, junto a los totonacas, los tlaxcaltecas y los cholultecas —todos pueblos originarios—, contribuimos a liberar a muchos del dominio mexica y a transmitirles lo mejor de la fe y de la cultura occidental.

En lugar de justificar su incapacidad actual recurriendo a los hechos del pasado, la señora Sheinbaum debería sentirse orgullosa de la herencia hispánica, de las universidades fundadas en México —como la Real y Pontificia Universidad de México, creada en 1551—, y de las ciudades, iglesias, escuelas, hospitales e infraestructuras que forman parte de ese legado.

Una historia compartida que merece respeto

Es cierto que en toda obra humana hay excesos, pero también lo es que los hombres actúan según la mentalidad de su tiempo. Calificar la labor de España en México como una “injusticia colonial” demuestra no haber leído la historia con objetividad, sino con prejuicios e ideología.

Quizás, en lugar de pedirle perdón a la presidenta mexicana, habría que recordarle que, al independizarse de la Corona española, México heredó casi todo el territorio del antiguo Virreinato de la Nueva España: unos 4,9 millones de km², que incluían el actual México, California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Texas y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. "Gracias" a los gobernantes revolucionarios posteriores, el país perdió alrededor de 2,97 millones de km² —más de la mitad de su territorio original— en menos de cuarenta años tras la independencia.



Carta que se enviará junto a las firmas

Estimado señor Albares, ministro de Asuntos Exteriores.

Nos dirigimos a usted en relación con sus declaraciones durante la inauguración en Madrid de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México, dedicada al arte de mujeres indígenas mexicanas.

Consideramos inaceptable que haya hablado de “dolor e injusticia” hacia los pueblos originarios sin reconocer la extraordinaria labor realizada por España en los territorios que hoy conforman México. Los conocimientos que se presuponen a un ministro del Gobierno de España deberían bastar para valorar el papel histórico de la España peninsular en el continente americano y el inmenso legado de la herencia hispánica.

La relación entre naciones hermanas como México y España debe basarse en el respeto mutuo y en una memoria histórica veraz, no en tergiversaciones ni en gestos de cesión que mancillan el nombre de nuestro país. La historia compartida debe ser motivo de entendimiento y orgullo, no de sumisión ni de culpa infundada.

Por todo ello, deseamos expresarle que sus palabras no nos representan y lamentamos profundamente la imagen que proyectan de nuestra nación en el exterior.

Atentamente,


Nota de solidaridad

Salir al Aire expresa su apoyo a la iniciativa promovida por Españoles de a pie, colaborando con la difusión de la recogida de firmas y con la publicación de artículos que ponen en valor la Hispanidad y el legado cultural, espiritual y civilizador de España durante los más de tres siglos de presencia en América.

En esa misma línea, la publicación se suma a la conmemoración de la efeméride del 8 de noviembre de 1519, día en que se recuerda la entrada de Hernán Cortés en Tenochtitlán, un hito decisivo que marcó el nacimiento del México moderno: una nación fruto del encuentro de dos mundos.

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