Resumen de un artículo de Teresa Freixes publicado en El Imparcial
De dónde venimos: una Constitución nacida del acuerdo
Teresa Freixas subraya que la Constitución de 1978 fue posible gracias a una acumulación de aprendizajes jurídicos, avances sociales y pactos políticos y económicos como los de la Moncloa. La transición no fue resultado de una victoria militar —como en otros países europeos tras la Segunda Guerra Mundial— sino de un proceso pactado que unió a fuerzas de distintas sensibilidades ideológicas y territoriales. Su carácter de texto de consenso buscó precisamente evitar los modelos constitucionales divisivos, aprendiendo de las experiencias francesa e italiana.
Un modelo referente dentro y fuera de Europa
La autora recuerda que la Constitución española se convirtió en ejemplo para las democracias emergentes de Europa del Este y para diversas transiciones en Hispanoamérica, así como en países de Asia y África. Además, España logró consolidarse como democracia plena y avanzar en índices internacionales gracias a la estabilidad institucional y al consenso social y económico generado tras la Transición.
El intento de deslegitimación del sistema de 1978
Freixas alerta de la ofensiva política y discursiva que pretende presentar la Constitución como obsoleta, fruto del franquismo o no vinculante para quienes no la votaron, argumentos que califica de falaces. Señala iniciativas encaminadas a reinterpretar la Constitución al margen de sus mecanismos, sustituir la representación por negociaciones opacas e invocar una voluntad popular sin garantías, con el propósito último de desmantelar el sistema democrático que la ciudadanía refrendó masivamente.
Riesgos internos y amenazas externas
La autora vincula estas tendencias con movimientos populistas y secesionistas que buscan impunidad para quienes atentaron contra el orden constitucional, además de con inestabilidades internacionales —guerra en Ucrania, nuevas alianzas geopolíticas o populismos globales— que requieren instituciones sólidas y consensos renovados. Critica la erosión de la división de poderes y la independencia judicial, pilares del Estado de Derecho.
Reformar sí, liquidar no: la vigencia del consenso
Freixas reconoce que la Constitución debe actualizarse, pero insiste en que su reforma exige amplias mayorías, espíritu de centralidad y responsabilidad institucional. Advierte de que el camino no está en sustituir el marco democrático vigente, sino en recuperar los consensos que lo hicieron posible, reivindicando libertad, igualdad y Estado de Derecho.