Opinión

Constitución de 1978: legado de consenso frente a desafíos actuales.

La Constitución española cumple 47 años como fruto de consenso histórico, hoy cuestionado por discursos rupturistas que, según Freixas, ponen en riesgo la estabilidad constitucional y la convivencia democrática.
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Resumen de un artículo de Teresa Freixes publicado en El Imparcial


De dónde venimos: una Constitución nacida del acuerdo

Teresa Freixas subraya que la Constitución de 1978 fue posible gracias a una acumulación de aprendizajes jurídicos, avances sociales y pactos políticos y económicos como los de la Moncloa. La transición no fue resultado de una victoria militar —como en otros países europeos tras la Segunda Guerra Mundial— sino de un proceso pactado que unió a fuerzas de distintas sensibilidades ideológicas y territoriales. Su carácter de texto de consenso buscó precisamente evitar los modelos constitucionales divisivos, aprendiendo de las experiencias francesa e italiana.

Un modelo referente dentro y fuera de Europa

La autora recuerda que la Constitución española se convirtió en ejemplo para las democracias emergentes de Europa del Este y para diversas transiciones en Hispanoamérica, así como en países de Asia y África. Además, España logró consolidarse como democracia plena y avanzar en índices internacionales gracias a la estabilidad institucional y al consenso social y económico generado tras la Transición.

El intento de deslegitimación del sistema de 1978

Freixas alerta de la ofensiva política y discursiva que pretende presentar la Constitución como obsoleta, fruto del franquismo o no vinculante para quienes no la votaron, argumentos que califica de falaces. Señala iniciativas encaminadas a reinterpretar la Constitución al margen de sus mecanismos, sustituir la representación por negociaciones opacas e invocar una voluntad popular sin garantías, con el propósito último de desmantelar el sistema democrático que la ciudadanía refrendó masivamente.

Riesgos internos y amenazas externas

La autora vincula estas tendencias con movimientos populistas y secesionistas que buscan impunidad para quienes atentaron contra el orden constitucional, además de con inestabilidades internacionales —guerra en Ucrania, nuevas alianzas geopolíticas o populismos globales— que requieren instituciones sólidas y consensos renovados. Critica la erosión de la división de poderes y la independencia judicial, pilares del Estado de Derecho.

Reformar sí, liquidar no: la vigencia del consenso

Freixas reconoce que la Constitución debe actualizarse, pero insiste en que su reforma exige amplias mayorías, espíritu de centralidad y responsabilidad institucional. Advierte de que el camino no está en sustituir el marco democrático vigente, sino en recuperar los consensos que lo hicieron posible, reivindicando libertad, igualdad y Estado de Derecho.


Para leer el artículo completo clicar en el enlace: El Imparcial

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