Opinión

Los primeros enemigos del Imperio español no fueron los ingleses sino los holandeses.

Hoy planteo el trabajo de Big Lef (en su canal de vídeo Centinela de los últimos tiempos), que nos explica la formación del primer imperio depredador europeo: el holandés.

Entrega XXVII de la serie Hispanidad y leyenda negra. Artículos anteriores.

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Parece ser que los primeros pobladores de los llamados Países Bajos en habitar aquellas tierras insalubres de marismas fueron los que huían de la justicia tanto de Alemania como de Francia o Inglaterra, buscando seguridad. Las tribus primeras fueron de origen germánico: frisones, sajones neerlandeses y francos que vivían de la pesca y del comercio; algunos misioneros escoceses y anglosajones intentaron propagar el cristianismo en el siglo VIII. En 1433 el duque de Borgoña asumió el control.

Nuestra experiencia española es que fue el lugar adonde se dirigieron los más de cien mil judíos expulsados por los Reyes Católicos ante la negativa a recibir la fe católica. De este origen deducimos dos ideas: eran gente activa con capacidad de decisión y que por su naturaleza costera pronto se dedicaron al comercio, y la llegada de los judíos, por su dedicación al préstamo de dinero, influyó en la vertiente financiera que caracterizó siempre a los flamencos.

Los holandeses crecieron a base de robarles y sustituir a los portugueses en Indonesia.

Hoy planteo el trabajo de Big Lef (en su canal de vídeo Centinela de los últimos tiempos), que nos explica la formación del primer imperio depredador europeo: el holandés, que se acababa de independizar de España tras la tregua de 1610 (aunque la rebelión fue iniciada por el calvinista Guillermo de Orange hacia 1580), pero no fue definitiva la independencia hasta la Paz de Wesfalia en enero de 1648, con Felipe IV. Lo mismo que la expansión inglesa fue creciendo siempre persiguiendo las colonias españolas en América, los holandeses crecieron a base de robarles y sustituir a los portugueses en Indonesia.

Este nuevo Imperio holandés siguió el modelo fenicio-cartaginés: controlar el comercio por mar, tras la construcción de una gran flota y factorías estratégicas. El plan lo financiaron las Compañías Generales, origen de las actuales sociedades anónimas, respaldadas por el Banco de Ámsterdam. Allí estaban los judíos expulsados por los Reyes Católicos. Ámsterdam se convirtió en el corazón del poder económico y financiero mundial. Y Holanda el país más rico de Europa durante 50 años controlando el centro del poder mundial. En 1760 todos los estados europeos hacían cola ante las oficinas de los prestamistas holandeses.

La Compañía Holandesa de las Indias Orientales (recordemos que así se llamaría también la inglesa, surgida después) que fue creada el 20 de marzo 1602 por intervención del gobierno, la que unificó las quince flotas neerlandesas con 65 navíos, que durante cinco años operaban en el Índico. A ésta se le concedió el monopolio del comercio de las especias con Asia durante 21 años (que se había iniciado con los portugueses en 1511, costeando África, con Enrique el Navegante), además del derecho a declarar la guerra, negociar tratados de paz, acuñar moneda y establecer colonias. Este control contribuyó al sobre-enriquecimiento de Holanda.

Pero sus métodos no fueron nada ortodoxos que digamos: desde espiar a los portugueses hasta hacerse con las rutas para llegar a las Molucas, por el holandés Janhig Van Lis Hoften, a través de su relación en 1576 con el obispo portugués Vicente Daf Fonseca, arzobispo de Goa, y tras el espionaje vino el contrabando, piratería, guerra a los estados rivales, ocupación de territorios, establecimiento de colonias, tráfico de esclavos.

Los holandeses, en Nagasaki convirtieron en mártires a los jesuitas portugueses.

Los holandeses fueron la vanguardia de este colonialismo explotador, destruyendo además la acción evangelizadora que habían llevado a cabo, entre otros, Francisco Javier, que se había convertido por Ignacio de Loyola en la Universidad París, marcha a Japón y convirtió a muchos dominados por el sintoísmo, pero los holandeses, en Nagasaki convirtieron en mártires a los jesuitas portugueses que fueron crucificados, y los holandeses, sin interés de evangelizar (porque su ética protestante calvinista que considera la riqueza como signo de predestinación divina, les hacía odiar a los católicos) se quedaron allí más de 200 años. Por cierto, que los japoneses perfeccionaron toda la tecnología que los holandeses les pasaban.

Insisto, gracias a su ética protestante, sin escrúpulos, en la explotación colonial, la más despiadada de la Humanidad, junto a los anglosajones. Usaron a Bartolomé de las Casas y tal vez ellos fueron los que le encargaron el libro. Por eso desde 1533 lucharon contra Alejandro Farnesio, héroe de la Hispanidad, el cual se había aliado con los del sur que eran más cristianos; la guerra duró 80 años, mientras, Guillermo de Orange, el rebelde movido por la avaricia y la ambición de poder, acusaba a los españoles y a su rey Felipe II de opresores y crueles, y de intentar imponer el catolicismo a la fuerza. La libertad de culto había desaparecido, como sucedió en Dinamarca y Suecia.

Carlos V recibió los Países Bajos como herencia de su abuelo Maximiliano.

Durante toda la guerra hubo victorias clamorosas de los famosos Tercios de Flandes, como Muhlberg, ante la liga de Esmalcalda, o la de San Quintín contra los franceses en 1557; pero más adelante, las persecuciones y ataques a la flota española la fueron debilitando hasta finales del siglo XVII. Los holandeses, antes de ser protestantes eran ricos por la industria de la lana y el textil (paños de Flandes). La región había pertenecido en la Edad Media a los duques de Borgoña, pero tras el casamiento de Maximiliano de Austria con María de Borgoña, pasó a ser de los Augsburgo (Austrias); de ahí que Carlos V recibiera los Países Bajos como herencia de su abuelo Maximiliano.

Siguiendo con la colonización holandesa, en 10 años tras la tregua de 1610, se hicieron con todas las posesiones portuguesas en Asia, en 1620 se adueñaron de la isla de Java, y poco después de las Molucas y Malasia, y finalmente se hicieron con las factorías que Portugal había fundado en la India. También las guerras para conseguir Ceilán, en 1636, que era una fuente de canela y elefantes, y el punto intermedio para embarcarse desde Indonesia hacia Sudáfrica.

En 1662 controlaron Taiwán. En 1630 el noroeste de Brasil, de donde los expulsaron en 1654. En 1634 ocuparon Curasao y en 1636 las islas de Aruba y Bonaire. En 1641 arrebataron a Portugal la ciudad de Malaca (Malasia). En el 1643 intentaron hacerse con el sur de Chile, pero los expulsaron los indígenas chilotes, que eran mestizos pero más indios. También llegaron los holandeses a Valdivia, de donde los expulsaron los indígenas guiches, ayudados por los españoles. En 1652 fundaron lo que sería después ciudad de El Cabo (los ingleses se la arrebataron después, donde “inventaron” los campos de concentración, siendo los primeros en la llamada Guerra de los Boers a principios del siglo XX).

Este colonialismo no sólo fue explotador sino balcanizador, su Compañía de las Indias Orientales ofrece un cuadro de traiciones, sobornos y asesinatos (al portugués que les ofreció la entrada en Malaca, en recompensa, fueron a su casa a asesinarlo, pero les fue rentable: Durante dos siglos de funcionamiento de la Compañía consiguió un dividendo anual del 18%, siendo así una de las empresas más exitosas en la historia del Capitalismo. Su ejército le aseguraba la entrega gratuita, o a precios irrisorios, de productos como arroz, café... Esta explotación produjo hambrunas, sublevaciones y represiones que despoblaron el país pero lograron mantener el monopolio del clavo, la nuez moscada y canela: fueron los "hunos" de Indonesia y su "Atila", Jean Peterson Cohen, estuvieron en Indonesia desde el siglo XVI al XX.

Son célebres algunos de sus pactos: “hasta el Juicio Final”.

Hasta Carlos Marx denuncia su genocidio, Peterson, muy calvinista, anticatólico y antiespañol, aprendió de su madre y la repetía siempre, hasta aparece escrita al pie de algunas estatuas que se le han dedicado la siguiente consigna: No os disperséis, no perdonéis a vuestros enemigos, porque Dios está con nosotros. Son célebres algunos de sus pactos como el que hizo con los de la isla de Banda: se le llamó el “pacto eterno”, porque en el convenio se establecía la duración que era “hasta el Juicio Final”, cuando Cristo volviera de nuevo al mundo. Y los holandeses les obligaron a cumplir el contrato a la fuerza. Ya en Holanda, Cohen hizo un informe para el gobierno en el que decía No se debe buscar ningún acuerdo con los nativos, sino simplemente proceder a su exterminio.

El exterminio de la colonización de Holanda lo cifran los historiadores en más de dos millones de muertos. Además, tienen el “merito” de haber sido el primer país en organizar y controlar a nivel mundial el tráfico de esclavos. Y estos son los que presumen de ser los ¡príncipes de la libertad!

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