Opinión

Testimonios a favor de la acción liberadora de España en América.

Que generó no un imperio colonizador sino generador y acumulador. Hoy el testimonio es de un 'gringo' honesto: Charles Fletcher Lummis.

Entrega XXIV de la serie Hispanidad y leyenda negra. Artículos anteriores.

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Ya hemos mencionado los casos excepcionales del mismísimo primer presidente de EE.UU. George Washington en 1776, agradeciendo la acción de España, porque gracias a ella consiguieron la independencia de los ingleses (citado en el capítulo XX de esta serie). Y otros testimonios de alabanza como los de Voltaire, el propio Napoleón, sobre la valentía de los españoles, Humboldt, el conde de Lester... y otros citados en el capítulo VI de nuestra serie. Y hasta el reciente presidente Barak Obama citado en nuestro capítulo X, condecorando a nuestro héroe Bernardo de Gálvez. Y hoy habría traído también el testimonio de alabanza de Ronald Reagan sobre la Historia de España, pero lo han borrado de YouTube, enzarzados como están, por controlar el relato difundiendo la leyenda negra.

Vamos con nuestro gringo, Charles Fletcher Lummis (cuyo testimonio nos ofrece el sitio web de Orgullo de las Españas) es un periodista, explorador e historiador nacido en 1859 en Massachusetts, y uno de los pocos anglosajones que fueron capaces de rechazar las mentiras de la leyenda negra. Su familia protestante de clase alta; él compartió estudios en Harvard con Theodor Roosevelt. En 1884 conoce en un viaje la California hispana, ya en manos de EE.UU. Como le habían imbuido, él pensaba que los indios son sucios, salvajes y violentos y “el mejor indio era el indio muerto”, pero al conocerlos vio que eran educados, que construían iglesias y que hablaban en español, por eso decidió indagar en la conquista española para compararla con la anglosajona. El resultado fue el libro The Spanish Pioneers en el que dice:

No se nos ha enseñado a apreciar lo asombroso de que una nación realizase la hazaña de descubrir América (…) de repente se halló un nuevo mundo, el más portentoso descubrimiento que registran los anales de la Humanidad, era de esperar el reconocimiento de todas las naciones civilizadas del mundo y de que todas sacarían provecho del beneficio para todo el género humano. Pero no fue así, el espíritu de empresa de toda Europa se concentró en una sola nación, que no era la más rica ni la más fuerte, gracias a la acción heroica de unos cuantos hombres. Y esto ocurrió un siglo antes de que los anglosajones pisaran ese territorio. Y en ese siglo, la acción de España realizó maravillosos hechos

En 1584 hacía 80 años que los españoles habían fundado el primer hospital en América, el Hospital de San Nicolás de Bari, en 1503, en La Española. Cuando hacía 50 años que los españoles habían fundado la primera universidad en 1538, en Santo Domingo… pues bien, en 1584 los ingleses fracasaban por dos veces intentando organizar su primera colonia en América del Norte, en la isla de Roanoke a instancias del repugnante pirata Raleigh, descabezado años después por su propio rey. Recordar también el legendario viaje del primer velero Mayflower en el que viajaban los puritanos ingleses al Nuevo Mundo, exaltado por Hollywood, y mito de la conciencia colectiva anglosajona, sucedió en 1620, 130 años después del descubrimiento, 100 años después de la conquista de Tenochtitlan, cuando ya España había fundado casi mil ciudades en América y siete universidades. Hacía 60 años que había cátedras de náhuatl en la Universidad de Méjico.

Continuamos con las palabras de Lummis:

Ella era la única nación de Europa que no dormía, sus exploradores recorrieron Méjico y Perú, descubrieron sus enormes riquezas e hicieron de aquellos reinos partes integrantes de España. Cortés colonizaba un país doce veces más extenso que Inglaterra, muchos años antes de que la primera expedición inglesa hubiera visto la costa americana, y Pizarro realizó aún más importantes obras; Ponce de León había tomado posesión en nombre de España de lo que es ahora uno de los Estados de nuestra república (Puerto Rico), Alvar Núñez Cabeza de Vaca había hecho a pie un recorrido incomparable a través del continente, desde La Florida al golfo de California, medio siglo antes de que los ingleses llegaran. Jamestown (Virginia) fue la primera población inglesa en América del Norte, no se fundó hasta 1607.

Y ya estaban los españoles asentados en La Florida y Nuevo Méjico y dueños de un vasto territorio más al sur. Habían colonizado ya desde el nordeste de Kansas, hasta Buenos Aires; y desde el Atlántico al Pacífico, España tuvo Méjico, Yucatán, América Central, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Chile, Nueva Granada… No hay palabras para expresar la enorme preponderancia de España en la exploración del Nuevo Mundo, fueron españoles los que vieron y sondearon el mayor de los golfos (el de Méjico), españoles los que descubrieron los dos ríos más caudalosos, españoles los que por vez primera vieron el Pacífico, españoles los primeros que supieron que había dos continentes en América, españoles los primeros que dieron la vuelta al mundo, españoles los que se abrieron camino hasta las lejanas reconditeces del sur, españoles los que fundaron centenares de ciudades, miles de millas tierra adentro. Pensar que un pobre español con 20 soldados atravesó un inefable desierto y contempló la más grande maravilla del mundo, el Gran Cañón del Colorado, nada menos que tres centurias antes de que lo vieran ojos norteamericanos… El heroico, intrépido y temerario Balboa realizó aquella caminata a través del istmo para llegar al Pacífico, en cuyas costas construyó los primeros barcos que se hicieron en América para surcar los mares, y murió medio siglo antes de que Drake y Hawking (derrotados en Veracruz) pusieran en él los ojos.

Pues sepa el lector, que el mejor libro de texto inglés, ni siquiera menciona el nombre del primer navegante que dio la vuelta al mundo, un español, y del explorador que descubrió el Brasil (Pedro Alvares Cabral, en 1500) otro español de Portugal, y del que descubrió California (Juan Rodríguez Cabrillo), españoles también, como los que formaron colonias en lo que hoy son los EE.UU. Y viendo estas ausencias en ese libro, como las palmarias falsedades que cuenta, comprenderá que ha llegado ya el tiempo de que hagamos justicia para todos los americanos.

Los españoles no sólo fueron los primeros descubridores y exploradores, sino además los primeros civilizadores, construyeron las primeras ciudades, montaron las primeras imprentas y publicaron los primeros libros, abrieron las primeras iglesias y universidades, escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías; trajeron los primeros misioneros. Antes de que en Nueva Inglaterra hubiese un verdadero periódico, ya los españoles habían hecho un ensayo: “La Gaceta de Méjico”, en el s. XVII. Lo más impresionante de los exploradores españoles es el espíritu humanitario y progresivo que caracterizó sus instituciones. Algunas historias que han perdurado, pintan a esa nación como cruel para los indios, pero la verdad es que la conducta de España en este particular debería avergonzarnos. La legislación española referente a los indios es incomparablemente más extensa, más comprensiva, más sistemática, más humanitaria que la de Gran Bretaña, la de las colonias y la de EE.UU., todas juntas.”

Aquellos primeros maestros enseñaron la lengua española y la religión cristiana a mil indígenas, por cada uno de los que nosotros aleccionamos en idioma y religión. En América se hicieron escuelas para indios desde 1524. Y allá por 1575, casi un siglo antes de que hubiera una imprenta en la América inglesa, se habían imprimido en la ciudad de Méjico muchos libros en ¡12 diferentes dialectos indios!, siendo así que en nuestra Historia sólo podemos presentar la Biblia india de John Eliot, y tres universidades españolas tenían casi un siglo de existencia cuando se fundó la de Harvard. Sorprende por el número la proporción de hombres educados que había entre los exploradores: la inteligencia y el heroísmo corrían parejos en los comienzos de la colonización del Nuevo Mundo.

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