Opinión

España frente al mundo: ocho siglos de batallas decisivas y memoria perdida.

A lo largo de ocho siglos España sostuvo guerras decisivas para su supervivencia y para la Cristiandad. Esta relación de batallas, muchas veces olvidadas, muestra la magnitud de un imperio que lideró el mundo y que hoy, paradójicamente, parece dudar de sí mismo.

Serie Hispanidad y leyenda negra. Entrega XXXIII

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España frente al mundo

La brillante historia de España comienza tras el Imperio Romano, cuando los pueblos bárbaros —suevos, vándalos, alanos y visigodos— asumieron y defendieron su identidad cristiana. A partir de 711, con la invasión musulmana, se inició la Reconquista, la guerra más larga conocida: ocho siglos de lucha continua contra bereberes, almorávides, almohades y benimerines. En 1492, vencidos los islamistas y descubierto el Nuevo Mundo, España se convirtió en el primer Imperio moderno, que mantuvo su poder durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

España fueconviene recordarloel único país vencedor del islamismo, el único que se integró y convivió con los pueblos indígenas en las tierras descubiertas y el único que combatió en defensa del cristianismo católico frente a los protestantes. Incluso en el convulso siglo XX derrotó al socialcomunismo en la guerra de 1936-39. ¿Cómo no iban a odiarnos quienes hoy dominan el mundo? Los vecinos enemigos comenzaron pronto a atacarnos para arrebatarnos riquezas y posesiones, algo que finalmente lograría Napoleón en el siglo XIX.

La herida de la leyenda negra y el extravío europeo

Lo más grave fue que también consiguieron contagiarnos la leyenda negra. ¿Qué país, tras haber ejercido un liderazgo mundial durante siglos y haber derrotado al propio Napoleón, acaba odiándose a sí mismo? Además del engaño propagandístico, aceptamos sin rechistar las interpretaciones históricas que difundían nuestros adversarios europeos.

El historiador Constantino de Miguel lo explica en su canal Desde mi punto de vista: Europa ha matado a Dios y, al hacerlo, ha perdido el alma y se ha perdido a sí misma...

De Carlomagno y los Reyes Católicos a nuestros días, se produjo un proceso de sustitución espiritual: del Evangelio a la burocracia, de la cruz a la bandera azul de las estrellas, de la trascendencia a lo banal. Desde la Reforma y la Ilustración hasta la Revolución francesa, el liberalismo moderno, la Unión Europea y el multiculturalismo, hemos transitado hacia un desierto espiritual: iglesias vacías, seminarios sin vocaciones, fiestas religiosas convertidas en folclore. Un materialismo deshumanizante que nos conduce al abismo.

Pero volvamos al objeto de este texto: las guerras decisivas que España libró y que la Historia ha ocultado o minimizado.


Batallas decisivas olvidadas por la Historia

1. El Sitio de Siracusa (1282): nacimiento del poder naval aragonés

Durante la guerra de las Vísperas Sicilianas, Pedro III el Grande y el almirante Roger de Lauria derrotaron a los franceses pese a su inferioridad numérica. Aquí nació la proyección naval de Aragón en el Mediterráneo.

2. El asedio de Algeciras (1342-1344): llave de la Península

Alfonso XI de Castilla, con apoyo de Aragón y Génova, bloqueó la ciudad benimerín mediante una ingeniosa barrera de madera y cadenas que encerró el puerto casi dos años. La ciudad cayó por hambre, asegurando el control del Estrecho.

3. El asedio de Túnez (1535): Carlos V contra Barbarroja

La seguridad del Mediterráneo estaba en juego. Con más de 300 naves y 30.000 soldados, Carlos V y Álvaro de Bazán tomaron La Goleta y cercaron Túnez. Poco después llegaría Lepanto (1571), la mayor batalla naval de la historia, con aplastante victoria cristiana.

4. El gran socorro de Malta (1565): la Cristiandad salvada

Los caballeros de San Juan resistieron durante meses el enorme ejército otomano. La llegada de la flota española desde Sicilia, dirigida por García de Toledo, rompió el cerco y obligó a los otomanos a retirarse.

5. Castelnuovo (1539): sacrificio de los Tercios

En Montenegro, 3.000 españoles resistieron un mes entero a 50.000 otomanos de Barbarroja. Sin apoyo posible de la flota cristiana, los Tercios perecieron casi al completo tras una defensa heroica.

6. La Isla Terceira (1582): conquista de las Azores

Álvaro de Bazán logró una victoria decisiva sobre la flota franco-portuguesa, más numerosa, para completar la unión ibérica. La audacia del San Martín fue determinante.

7. Cartagena de Indias (1741): la mayor humillación de la Royal Navy

Con apenas 3.000 hombres, Blas de Lezo derrotó a una fuerza inglesa de 25.000 soldados y 200 naves. Una de las mayores gestas militares de la Historia.

8. Ostende (1601-1604): el infierno de Flandes

Tres años de asedio, 100.000 muertos. Fue el último bastión protestante en la costa flamenca. La tenacidad del archiduque Alberto y, sobre todo, de Ambrosio de Espínola, logró una victoria pírrica pero estratégica.


Conclusión: un legado para recuperar

Estas batallas muestran que España no fue un imperio improvisado, sino una potencia que sostuvo durante siglos la defensa de su fe, su identidad y su mundo. Sin embargo, gran parte de estas gestas han sido oscurecidas por la historiografía dominante.

Quizá haya llegado el momento de recuperar la memoria, sacudirnos la leyenda negra y comprender que un país que venció tanto no merece despreciarse a sí mismo.

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