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Societat Civil Catalana entregó sus VI Premios '8 de Octubre'.

Cada año, Societat Civil Catalana rememora, a través de sus Premios 8 de Octubre, el grito colectivo de unidad, respeto y concordia de quienes decidieron salir a la calle en marcha popular, el 8 de octubre de 2017, y cambiar para siempre el relato nacionalista separatista.

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Ceremonia de entrega de los VI Premios 8 de Octubre

La esposa de Javier Lambán, Marisa Lázaro; la hija de Manuel de la Calva, Vicky de la Calva; Juan Luis Cebrián, José Varela Ortega y José Antonio Zarzalejos han recogido los VI Premios 8 de Octubre otorgados por Societat Civil Catalana en el transcurso de una emotiva ceremonia celebrada, por primera vez, en Madrid.

Además de las familias y allegados de los premiados, numerosas autoridades asistieron al acto, que tuvo lugar en el Espacio Abante la noche del 7 de octubre. El consejero de Hacienda e Interior del Gobierno de Aragón, así como una amplia delegación de diputados en las Cortes de Aragón, en el Congreso de los Diputados y representantes del Senado nos acompañaron en una velada de carácter cívico, ideológicamente transversal, en la que todos los presentes reafirmamos nuestro compromiso con los valores democráticos frente a la grave crisis institucional que atraviesa España y a la extrema polarización política.

Acudieron también al evento altos representantes del ámbito judicial y de la sociedad civil madrileña, así como el ex secretario general de UGT, Cándido Méndez, y el exministro José Luis Corcuera. En la ceremonia, coordinada por la agrupación de SCC en Madrid, estuvieron presentes el expresidente de la asociación Josep Ramon Bosch, y el presidente de la Fundación Joan Boscà, José María Trenor, quien acudió acompañado por miembros destacados del Patronato.

Tras la bienvenida del presidente de Abante, Santiago Satrústegui, fueron tomando la palabra el presidente de Societat Civil Catalana, Álex Ramos, la vicepresidenta de la entidad, Teresa Freixes, la coordinadora de la agrupación de SCC en Madrid y miembro de la Junta Directiva, Ana Isabel Ruiz, y la tesorera de la entidad y miembro de la Junta Directiva, Maraya Perinat de Oriol.

En su recorrido por las trayectorias de los premiados, destacaron la contribución de todos ellos a la convivencia, su defensa del Estado democrático de derecho y su compromiso con los derechos y las libertades fundamentales de todos los ciudadanos.

Javier Lambán, presidente del Gobierno de Aragón entre 2015 y 2023; Manuel de la Calva, cantante, compositor y mitad imprescindible del mítico Dúo Dinámico; Juan Luis Cebrián, periodista y escritor; José Varela Ortega, historiador y ensayista, y José Antonio Zarzalejos, periodista y escritor, se han conducido como ciudadanos ejemplares, íntegros, honestos y comprometidos con nuestro proyecto de vida en común.



Vídeo del acto completo


Intervención inicial del presidente de SCC, Álex Ramos:

Muchas gracias a todos los que hoy habéis querido acompañarnos en un acto que para nuestra entidad tiene un enorme valor simbólico, ya que conmemora la multitudinaria manifestación que convocamos en Barcelona el 8 de octubre de 2017, una semana después de la celebración del referéndum ilegal.

En unos minutos me referiré a aquella jornada histórica, pero antes quisiera explicar muy brevemente qué es Societat Civil Catalana y por qué nuestra defensa civil, transversal y plural, de los derechos y las libertades de la ciudadanía ya no se circunscribe a Cataluña, donde nacimos en 2014 para hacer frente al movimiento separatista impulsado desde las instituciones autonómicas.

Estamos hoy en Madrid porque nuestro compromiso es con toda España. Todos los españoles -ya no sólo los ciudadanos de Cataluña- somos víctimas y convidados de piedra de un cambalache inmoral de privilegios e impunidad a cambio de los votos de partidos separatistas sobrerrepresentados.

Como hemos venido advirtiendo durante años, la toxicidad de la ideología nacionalista es tal que contamina todo lo que toca cuando se la invita a entrar. A saber:

  • En la España de hoy se conculcan derechos fundamentales recogidos en la Constitución de 1978 -nacida de la generosidad de quienes lideraron la Transición- con la única finalidad de mantener el poder a toda costa.
  • En la España de hoy se acepta dinamitar la igualdad de todos los españoles ante la ley y conceder impunidad a condenados o prófugos que se sublevaron contra la legalidad vigente y que no sólo no se arrepienten del daño causado a la convivencia, sino que mantienen su estrategia de debilitamiento de las instituciones. ¿Para qué? Para que la próxima vez el Estado no pueda actuar con la misma firmeza con que lo hizo en 2017.
  • En la España de hoy se acepta romper la solidaridad entre las comunidades autónomas para otorgar privilegios a las autonomías gobernadas por nacionalistas o, en su defecto, gobernadas por quienes han asumido la agenda separatista.
  • En la España de hoy se erosiona deliberadamente el Estado de derecho, cuestionando la independencia del poder judicial y la imprescindible separación de poderes para tener el camino despejado, convirtiendo el acceso y el mantenimiento del poder en un fin en sí mismo.

Y la gran paradoja sobre la que se sostiene la grave crisis política e institucional que vivimos, es que todo ello ocurre en el momento de mayor debilidad electoral, política y social del separatismo catalán que, por primera vez, se ha descalabrado en votos, perdiendo también la mayoría parlamentaria. Es decir, cuando al fin la sociedad catalana da la espalda al separatismo, el Ejecutivo y el Legislativo les regalan la llave de la gobernabilidad de España.

Societat Civil Catalana está integrada por ciudadanos responsables, leales, comprometidos con el Estado democrático de derecho. Ni recibimos subvenciones ni estamos subordinados a ningún partido político, lo que nos hace libres e independientes.

Hoy quiero pedirles también su implicación. Este país necesita una sociedad civil fuerte que ejerza de contrapeso al poder político, especialmente cuando desde las instituciones se relega la defensa del interés general y del bien común a intereses personales o partidistas de conservación del poder.

Este es el momento de que la sociedad civil española, independiente y organizada, exija a las formaciones políticas lo que supieron hacer los padres de la Constitución y los impulsores de la Transición en un contexto muy complicado: priorizar la paz social por encima de las conveniencias de unos y otros.

Estamos hartos de la política de bajos vuelos, de la insoportable polarización actual, del “y tú más”, que no nos lleva a ninguna parte. Estamos cansados de que nos enfrenten. No somos enemigos. La mitad de la población no es enemiga de la otra mitad. Basta de sembrar crispación social.

Desde nuestro nacimiento hemos reclamado a los grandes partidos sentido de Estado para impulsar acuerdos transversales que nos permitan avanzar y prosperar en paz.

Societat Civil Catalana, por ejemplo, es una asociación transversal, con una Junta plural y unos socios de perfiles ideológicos diversos. ¿Qué nos une? Los valores democráticos: el respeto, la lealtad, la responsabilidad, la solidaridad, la defensa de los derechos y libertades de todos los españoles.

¿Qué compartimos también? El convencimiento absoluto de que no avanzaremos si cedemos ante un nacionalismo incansable. Por ello, en nuestra interlocución con los partidos políticos y con los agentes sociales y económicos subrayamos la imperiosa necesidad de acordar líneas rojas infranqueables que salvaguarden nuestra democracia de los intentos desestabilizadores y rupturistas.

En estos más de once años de trayectoria, Societat Civil Catalana ha dado la batalla en las calles, en las instituciones europeas y en los tribunales. Nos hemos personado en todas las causas abiertas contra los líderes separatistas por malversación y terrorismo. Lo hemos hecho ante el Supremo, la Audiencia Nacional o el Tribunal de Cuentas.

Precisamente, nuestra actuación ante el Tribunal de Cuentas ha permitido que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea esté dirimiendo si la amnistía conculca el derecho comunitario y la igualdad ante la ley. Así lo defendimos en la vista celebrada el pasado verano en la que, lamentablemente, la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal defendieron las mismas tesis que los separatistas.

También recientemente hemos llevado ante la Justicia al ente gestor de TV3 y Catalunya Ràdio, la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, por los presuntos delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos.

Pero, sin duda, uno de nuestros grandes hitos como asociación es el que hoy nos reúne: la histórica manifestación del 8 de octubre de 2017 que convocamos una semana después de la celebración del referéndum ilegal. Un millón de personas desbordó las calles de Barcelona en una movilización a la que se sumaron, entonces sin complejos, todos los partidos constitucionalistas.

La marcha del 8 de octubre de 2017 cambió para siempre el relato nacionalista en torno a una Cataluña unánimemente nacionalista, desleal, hispanófoba y monolingüe. Aquel día se puso de manifiesto lo que siempre hemos defendido: que, fuera del régimen oficial y de sus redes clientelares tejidas durante décadas, Cataluña es una realidad plural, diversa e integradora.

Cada año rememoramos el espíritu de aquel día a través de nuestros Premios 8 de Octubre. Recordamos el grito colectivo de unidad, respeto y concordia de personas de todas las ideologías y partidos constitucionalistas de distinto signo.

En esta sexta edición del Premio 8 de octubre reconocemos a figuras que encarnan lo mejor del compromiso intelectual, cívico y democrático. Ciudadanos que, desde la independencia de criterio y la valentía política o cívica, han sido referentes en la defensa del Estado democrático de derecho, las libertades y la concordia.

Con su voz y su ejemplo alimentan la conciencia crítica y recuerdan la importancia de preservar la libertad y la igualdad frente a cualquier forma de abuso o de sectarismo. Lo hacen asumiendo el coste personal y profesional que en muchas ocasiones implica mantenerse firme en los mismos principios frente a coyunturas políticas o sociales cambiantes.

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