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  • Diario Digital | lunes, 09 de diciembre de 2019
  • Actualizado 17:50

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12-Ab. Barraycoa presenta su libro “La Constitución incumplida”

12 de abril de 2019, viernes, a las 19:30 horas. En Barcelona, sede Hdad. FJ-Doncel (Meridiana, 244). Presentación del libro La Constitución incumplida, de Javier Barraycoa.

La imagen superior no ha sido editada por la entidad convocante.
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12-Ab. Barraycoa presenta su libro “La Constitución incumplida”

Javier Barraycoa presenta su libro La Constitución incumplida

Datos básicos de la convocatoria:

  • ACTIVIDAD.- Presentación de libro
    • TÍTULO.- La Constitución incumplida
    • AUTOR.- Javier Barraycoa.
  • LUGAR.- Sede de la Hermandad del F. de J. Doncel-Barcelona 
  • HORA.- A las 7 y media de la tarde.
  • CONVOCA.- Veteranos OJE-Cataluña (antiguos afiliados a la Organización Juvenil Española)

Sobre el autor

  • Javier Barraycoa (Barcelona, 1963), filósofo, escritor y profesor universitario. 
    • Se ha dado a conocer en los últimos años por combatir con argumentos históricos el relato del nacionalismo catalán y por estar al pie del cañón en la lucha del asociacionismo para evitar que el separatismo “batasunice” Cataluña. 
    • Actual presidente de Somatemps.
    • Autor de numerosas obras desmitificadoras del nacionalismo catalán.
    • [Face] [Twit] [Wiki] [Viqui] [Sus libros] [Barraycoa en Somatemps] [...en Dolça Catalunya] [...en elCatalán.es]
  • Entrevista a Javier Barraycoa, sobre el libro, publicada en El Español Digital

Sobre el libro

“Muchísimos españoles no han podido evitar configurarse una idea o un imaginario de lo que fue la Transición: 'el paso de una terrible dictadura a una democracia pura, por obra y gracia del Pueblo'”

En teoría ya está todo dicho sobre la Transición. Sin embargo, ahí está la trampa pues para algunos como nosotros, pesan más los silencios que lo relatado sobre ella.

  • A lo largo de muchos años se han configurado intencionalmente unos estereotipos que no han dejado de repetirse como mantras, cumpliendo perfectamente su misión. La historia ya está escrita y no hay que dejar espacios al revisionismo: “lo escrito, escrito está”. 
  • Una de las características de los estereotipos es que adquieren vida propia, crecen, se arraigan y perviven en las psiqués individuales y colectivas. Una vez instalados ahí, se quedan petrificados y ya es casi imposible transmutarlos.
  • Las conversiones intelectuales son escasas en nuestra época, entre otras cosas porque hemos dejado de pensar. Así, sin quererlo ni desearlo, muchísimos españoles no han podido evitar configurarse una idea o un imaginario de lo que fue la Transición: “el paso de una terrible dictadura a una democracia pura, por obra y gracia del Pueblo”.​

La construcción de este sencillo e ingenuo imaginario, ha permitido que una parte muy importante de la ciudadanía sacase esta conclusión: comparada con la dictadura, las bondades democráticas no tenían necesidad de demostrarse ni justificarse. Su legitimidad provendría de sí misma y su carismática aparición en la historia, por la gracia del Pueblo. Craso error. 

  • Un sistema o régimen político, por muy democrático que sea, si no se somete a continuos autocontroles, revisionismos, debates reales, decisiones de hombres de Estado, que parecen estar actualmente en vías de extinción, entonces el sistema flaqueará.

“La democracia no es el Régimen, sino un régimen y en cuanto tal –como ya nos enseñó Aristóteles– es susceptible como cualquier otro de corrupción e incluso de transformarse en un totalitarismo”

Pero es evidente que el estereotipo de la Transición ha funcionado mientras que ha durado un tácito “consenso” de silencios y complicidades entre la casta política que se fue forjando durante estas décadas. 

  • Pero las generaciones pasan y los pactos que sirvieron en su momento dejan de tener validez y vinculación ante nuevas generaciones de políticos y ciudadanos. Por eso, lo que denominaremos el Régimen de la Transición ha empezado a quebrarse. 
  • Esta fractura se inicia al romperse un consenso intergeneracional que implica la pérdida de una legitimidad hasta entonces indiscutida.
  • Las nuevas generaciones políticas, escoradas hacia una izquierda radical que quiere romper con la “izquierda institucionalizada” surgida de la transición.
  • Por ello, aquella, profundamente populista, puede sin demasiados costes reinterpretar la Transición, pues las nuevas generaciones de jóvenes, carecen de anclajes experienciales, afectivos y sentimentales con aquellos tiempos (fuera uno de derechas, de izquierdas o apolítico).