La ocupación del amarillo y la defensa del espacio común.
Semana tras semana, ciudadanos anónimos limpian las calles de Cataluña de símbolos partidistas. No es una cuestión de colores, sino de libertad, neutralidad institucional y defensa del espacio público compartido por todos.
Si alguien tiene mérito y merece reconocimiento es cada uno de los abnegados ciudadanos que, semana a semana y desde hace años, se dedican a retirar esteladas y plásticos amarillos de las calles y los espacios públicos de Cataluña.
El nacionalismo cree que, ocupando y adueñándose de las calles, también impone su relato. Pretende crear un falso sentimiento colectivo y condena al ostracismo a quienes no comparten sus delirios secesionistas.
Neutralidad frente a la imposición simbólica
Frente a esto, quienes con constancia retiran los trapos y plásticos no lo hacen por alergia al amarillo, sino para defender la neutralidad del espacio común y la libertad de conciencia de los ciudadanos. En definitiva, el derecho de todos los vecinos a no sentirse coaccionados o marginados por lo que se pretende presentar, mediante la ocupación del espacio público, como un sentir mayoritario del pueblo.
Es una “decoración” no inocua y todos, en la medida de nuestras posibilidades, deberíamos colaborar en la retirada de los restos que aún quedan en nuestro entorno.
Ciudadanos perseguidos por cumplir una función pública
Estos ciudadanos anónimos no solo realizan una labor que deberían ejecutar los servicios municipales, sino que además son controlados, retenidos y con su material incautado por los Mossos. Todo ello, teniendo que defender su actuación ante los tribunales de justicia, donde son siempre absueltos y se les reconoce su derecho.
Un reconocimiento a la Asociación Unión de Brigadas, a esos chavales —y no tan chavales— que pierden horas de sueño para que los demás durmamos más tranquilos. Y una cosa importante: al final de los vídeos en los que recogen sus acciones suele haber una solicitud de apoyo económico para cubrir los gastos en los que incurren; no dejéis de colaborar.