Semana del Desarme: del 24 al 30 de octubre

Cuando un abrazo disuelve la armadura.

​Cada año, la ONU recuerda con la Semana del Desarme que la seguridad mundial no depende del poder de las armas, sino de la voluntad de los pueblos para reducirlas. Coincidiendo con su aniversario, la organización renueva su llamado a construir un futuro más seguro y humano. Semana del Desarme (Wikipedia).

Ante un abrazo, me desarmo.

La Semana del Desarme se celebra para promover la paz y reducir las armas en el mundo, pero también podemos verlo como un momento de "desarme emocional". Al igual que cuando recibimos un abrazo, las barreras que construimos se caen, dejando espacio para la vulnerabilidad, la conexión y la paz interior.

Ante un abrazo, me desarmo, es una forma poética de decir que, al recibir un abrazo, las armas que usamos para protegernos del mundo (ya sean emocionales o físicas) se vuelven innecesarias, ya que la cercanía nos hace sentir seguros y amados.

El abrazo de un soldado a su familia es un acto cargado de emociones profundas. En ese instante, el soldado se despoja de su rol de guerrero, de su armadura emocional y física, y se entrega a la calidez de los seres que más ama. Es un momento de desarme en el sentido más puro: en los brazos de sus seres queridos, el soldado deja atrás las tensiones y la dureza de su oficio para encontrar refugio, alivio y paz.

Ese abrazo simboliza el regreso temporal a la normalidad, la conexión con el hogar y el amor. En los ojos de su familia, no es un combatiente, sino un hijo, un padre, una madre o un hermano. Es el tipo de momento en el que las guerras y los conflictos quedan a un lado, y solo queda la humanidad entre ellos.

En el marco de la Semana del Desarme, este gesto tiene aún más poder: muestra que, al final del día, lo que más valoramos no es la guerra ni las armas, sino los lazos de amor y paz que nos unen.

Ante un abrazo, me desarmo.
Y entre los brazos que envuelven,
descubro que a veces, rendirse es el acto más valiente.
Porque en ese abrazo, en esa entrega,
uno se encuentra a sí mismo, desarmado y completo.

Seguro y amado.


La imagen de cabecera recoge tres abrazos simbólicos: el conocido como Abrazo de Vergara, excelente ejemplo de cómo, tras las divisiones y el conflicto, pueden surgir el reencuentro y la reconciliación; el abrazo de un legionario español a su madre al llegar de una misión en el extranjero; y el abrazo y el beso de otro soldado español al despedirse de su familia antes de partir hacia una misión de las Naciones Unidas



En referencia al objeto más concreto del desarme armamentístico: