¿Hasta cuándo este silencio?

La Cataluña oficial ignora la rúa del Día de la Hispanidad

Miles de bailarines y músicos hispanoamericanos llenan el paseo de Gracia cada 12 de octubre, pero ni las instituciones ni los medios catalanes parecen verlo. ¿Hasta cuándo este silencio?

¿Cómo es posible tanto silencio ante una celebración tan viva?

Cada 12 de octubre, Barcelona es testigo de uno de los eventos culturales más vibrantes y multitudinarios que tienen lugar en sus calles: la Rúa Hispanoamericana, un desfile de luz, color, música y emoción que recorre con alegría el paseo de Gracia hasta la plaza de Cataluña. Cerca de tres mil bailarines y músicos, agrupados en una cincuentena de asociaciones folclóricas que representan a una decena de países de Hispanoamérica, llenan la ciudad de ritmos tradicionales, trajes deslumbrantes y una energía desbordante que contagia a decenas de miles de personas: familiares, vecinos, curiosos y turistas que se suman al recorrido entre aplausos y sonrisas.

Todo ello organizado con pasión, disciplina y cariño por la gran comunidad hispanoamericana residente en Cataluña, una comunidad trabajadora y pujante que sostiene con su esfuerzo diario buena parte del tejido económico y social del país. Una comunidad que vive aquí, que paga aquí, que cría a sus hijos aquí, que comparte con nosotros calles, barrios, escuelas, sueños y futuro.

Y sin embargo —y ahí está el gran interrogante— ¿cómo es posible que un evento de tal magnitud apenas tenga eco en la prensa, la radio o la televisión catalanas?
¿Cómo entender que, ante semejante demostración de convivencia y alegría colectiva, no haya presencia de los principales representantes institucionales, ni consulares de los países representados, ni palabras de felicitación por parte de los partidos que no dudan en acercarse a otras comunidades extranjeras con apenas arraigo cultural cuando les conviene simbólicamente?

¿Cómo explicar este silencio?

¿Miedo? ¿Incomodidad? ¿Desconocimiento? ¿O simplemente desdén hacia una identidad —la hispana— que no encaja en ciertos relatos políticos hegemónicos?

Conviene recordarlo: la Hispanidad no es solo una lengua ni una efeméride, ni mucho menos patrimonio exclusivo de un Estado o un aparato institucional.

La Hispanidad es una forma de entender el mundo nacida del mestizaje real, del encuentro —a veces duro, pero también generoso— entre pueblos indígenas, europeos, africanos y más. Es una identidad que compartimos más de 500 millones de personas, que se expresa en valores, costumbres, música, gastronomía, espiritualidad, humor, familia y sentido comunitario.

Y sí: Cataluña también forma parte de esa historia. Nuestros antepasados participaron activamente en ella. No se puede reivindicar con orgullo la proyección internacional de los catalanes y, a la vez, negar la historia que compartimos con América.

Quizás algunos tengan otra visión del mundo. Pero la realidad, tozuda, es que la comunidad hispanoamericana en Cataluña ya es parte inseparable de nuestro presente y de nuestro porvenir.


Un mensaje de gratitud y compromiso

Por todo ello, desde Salir al Aire queremos dejar algo muy claro:

La comunidad hispanoamericana en Cataluña merece nuestro cariño, nuestro reconocimiento y nuestra presencia.

El año que viene —y desde ya mismo— debemos estar ahí, más visibles que nunca, inundando las calles no solo para admirar los bailes, sino para abrazar a quienes los hacen posibles. Para decirles gracias. Para decirles bienvenidos. Para decirles hermanos.

Porque su hispanidad, su españolidad y su catalanidad no son contradicciones, sino los tres pilares de una convivencia auténtica.

Y desde esta revista, seguiremos acompañándolos, altavoces y aliados fieles de su voz, su alegría y su dignidad.