Efeméride de noviembre.

8 de noviembre de 1519 – Hernán Cortés entra en Tenochtitlán.

En su entrada a la capital mexica iba acompañado de un ejército compuesto por unos cuatrocientos españoles, unos cuatro mil nativos principalmente tlaxcaltecas y dieciséis caballos...

En esta fecha, el 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés, acompañado de poco más de cuatrocientos españoles y de varios miles de guerreros y porteadores indígenas —principalmente tlaxcaltecas, sometidos al poder azteca—, hizo su entrada en Tenochtitlán, la majestuosa capital del imperio mexica. Su llegada, recibida por el emperador Moctezuma II, marcó uno de los encuentros más trascendentales de la historia universal: el de dos civilizaciones que hasta entonces habían vivido separadas por océanos.

Aquel suceso no sólo dio inicio a la caída del poder azteca, sino también al nacimiento de un nuevo pueblo: el mestizo, fruto del encuentro, la fusión y el entendimiento entre europeos e indígenas. De esa unión surgiría la Nueva España, virreinato que durante tres siglos alcanzó un notable esplendor en las artes, la arquitectura, la ciencia y la vida urbana, convirtiéndose en uno de los territorios más prósperos del mundo.

Hoy, más de quinientos años después, esta efeméride sigue siendo motivo de reflexión. En ocasiones olvidada o reinterpretada desde la mirada política contemporánea, la entrada de Cortés en Tenochtitlán permanece como un hito decisivo que dio origen a la identidad histórica y cultural del México moderno: una nación nacida del encuentro de dos mundos.

Otras fechas vinculadas a esta epopeya

  • Noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, la conocida como la "Noche Triste". Durante este episodio, las fuerzas de Hernán Cortés y sus aliados tlaxcaltecas sufrieron una gran derrota a manos de los mexicas mientras intentaban huir de Tenochtitlán.
  • 13 de agosto de 1521, los españoles regresaron para sitiar y conquistar la ciudad, logrando la caída final de Tenochtitlán.

Tras la Noche Triste, Cortés reorganizó a sus tropas y, crucialmente, reforzó sus alianzas con un número aún mayor de guerreros nativos para el asedio final de la capital (se estiman entre cincuenta mil y más de cien mil en total durante todo el asedio), principalmente tlaxcaltecas, pero también de otros pueblos sometidos por los mexicas como los texcocanos, totonacas y huexotzincas. A medida que el asedio progresaba y el poder mexica flaqueaba, muchos otros señoríos previamente subyugados por los mexicas (como Chalco y Otumba) se aliaron con los españoles para librarse del yugo de Tenochtitlán. La proporción de guerreros nativos aliados respecto a los españoles era abrumadora, se estima que los españoles, con los refuerzos recibidos, fueron entre 800 y 1.300.


"La entrada de Hernán Cortés en Tenochtitlán", de Augusto Ferrer-Dalmau

La imagen de cabecera corresponde al cuadro La entrada de Hernán Cortés en Tenochtitlán, de Augusto Ferrer-Dalmau, retrata el momento en que Hernán Cortés entra en la capital mexica. A caballo y acompañado por sus tropas, Cortés es recibido por una multitud de indígenas, algunos curiosos y otros expectantes. La escena captura la mezcla de culturas, con los soldados españoles y la población azteca en una misma imagen. Los colores vibrantes y las banderas ondeando capturan la grandiosidad y el impacto de este momento histórico, simbolizando el encuentro de dos mundos.


Para saber más

"Camino de Cortés", de Augusto Ferrer Dalmau
El cuadro Camino de Cortés, también de Augusto Ferrer Dalmau, representa una escena histórica en la que Hernán Cortés y sus soldados avanzan por un río en medio de la selva. Cortés, a caballo y con armadura, lidera la expedición, seguido por soldados españoles y aliados indígenas. La vegetación exuberante y los detalles de los trajes y armaduras realzan la autenticidad del momento. Esta obra captura la determinación y el desafío del explorador en su ruta hacia la conquista del Imperio azteca.


Juan Miguel Zunzunegui: Hoy te voy a contar la historia de la caída de Tenochtitlán, el momento que cambió para siempre el rumbo de nuestra historia. Te relataré cómo se desarrolló el asedio, la resistencia de los mexicas, las alianzas de los conquistadores y el desenlace que puso fin a uno de los imperios más impresionantes de América. Más que una fecha, fue el inicio de un nuevo mundo… y aquí entenderás por qué


Academia Play: Lo ocurrido desde 1519 hasta la caída del Imperio mexica constituye el primer avance continental hispano en el Nuevo Mundo. Estos acontecimientos se han prestado a diversas mitificaciones que presentan a los españoles como una suerte de superhombres de relucientes corazas, pero también como a una banda depredadora que acabó con un mundo arcádico. Iván Vélez, con gran agudeza y sentido crítico, analiza los complejos aspectos bélicos, jurídicos, económicos y religiosos que acompañaron a la conquista, pero también al orden político que la sucedió. Una historia cruda, emocionante y extraordinaria sobre una las más grandes aventuras que el mundo ha visto.

Según Iván Vélez, autor del libro:

El mito de Cortés: de héroe universal a icono de la Leyenda Negra.

Un aventurero de 36 años dio a España la mayor conquista territorial de toda su historia: se llamaba Hernán Cortés, corría 1521 y aquella conquista era el imperio mexica de los aztecas. Aún más: la conquista de la capital azteca, Tenochtitlán, abrió el camino para el nacimiento no sólo de un inmenso imperio, sino también de una idea que andando el tiempo se llamaría “Hispanidad”.

El inicio de una gesta inesperada

Cortés era un hidalgo de rango menor que a los 19 años pasó a América en busca de fortuna. No era un guerrero ni un político, pero las circunstancias le convertirían en ambas cosas a la vez. Instalado en Cuba, en 1519 saltó al continente. Lo que en principio iba a ser un mero reconocimiento de las costas del Yucatán, terminó como una conquista en toda regla, contraviniendo las órdenes del gobernador de Cuba, Velázquez, que en vano intentó detener a Cortés.

Alianzas y tensiones

En su periplo por las tierras mejicanas, Cortés descubrió que numerosos pueblos de la región –totonacas, tlaxcaltecas, etc.- profesaban un odio sordo a los aztecas, cuya hegemonía les resultaba insoportable por los pesados tributos que les imponían y por su hábito de capturar presos para sacrificarlos a sus dioses. Los españoles, que nunca llegaron a ser más de quinientos, utilizarán eso en su favor. La conquista de México no fue sólo española: fue obra también de un alto número de pueblos sometidos que esperaban a un libertador. Hernán Cortés supo jugar ese papel. El 8 de noviembre de 1519 entraba en Tenochtitlán, la capital del imperio azteca, en el actual Méjico, y se entrevistaba con el emperador Moctezuma.

Las intenciones de Cortés eran lograr un sometimiento voluntario de Moctezuma, muy influido por las profecías que hablaban del retorno de los enviados “blancos y con barbas” del dios Quetzalcoatl. Pero un importante sector de la nobleza y de los sacerdotes aztecas se mostraban mucho menos sugestionables. Cuando Cortés tuvo que abandonar temporalmente Tenochtitlán dejando al mando a Pedro de Alvarado, este cometió el grave error de reprimir a sangre y fuego una supuesta conjura. Los españoles tuvieron que huir sufriendo grandes bajas. Fue la “noche triste”.

De la “noche triste” al nacimiento de la Nueva España

Cortés logró rehacerse y derrotar a los aztecas en la batalla de Otumba, tras la cual recuperó la confianza de sus aliados indígenas y planificó con calma la conquista de Tenochtitlán. La batalla final fue, en realidad, una lucha a muerte entre indígenas donde tlaxcaltecas y totonacas ajustaron sus cuentas con los aztecas. Pero quien obtuvo la victoria política fue Hernán Cortés, que el 13 de agosto de 1521 rendía la ciudad. El imperio azteca se transformaba en la Nueva España. Fue la mayor conquista lograda hasta entonces en América.