Barcelona y Sabadell honran a las víctimas de ETA sin olvido
Sabadell, 1990: seis vidas truncadas
El primero de los homenajes tuvo lugar en Sabadell, donde se recordó a los seis policías nacionales asesinados el 8 de diciembre de 1990 por un coche bomba de ETA. Miguel Marcos Martínez, Ramón Díaz García, Juan José Escudero Ruiz, Eduardo Hidalgo Carzo, Francisco Pérez Pérez y Juan Gómez Salat murieron quemados vivos en un atentado que dejó trece huérfanos. Ante el lugar del crimen, familiares, representantes de asociaciones cívicas y fuerzas de seguridad rindieron tributo a unas víctimas cuya memoria, subrayaron los asistentes, no puede diluirse con el paso del tiempo.
La voz de la sociedad civil
Entidades como Societat Civil Catalana participaron en el acto para reiterar su apoyo a las víctimas del terrorismo y a sus familias. “Ni olvido ni blanqueo”, fue una de las consignas más repetidas, en alusión a la necesidad de preservar el relato veraz de lo ocurrido y evitar cualquier legitimación política del terror. Los parlamentos insistieron en la crudeza del atentado y en la obligación moral de recordarlo.
Barcelona recuerda a Juan Miguel Gervilla
Días después, Barcelona acogió un segundo homenaje, dedicado al agente de la Guardia Urbana Juan Miguel Gervilla, asesinado por ETA el 20 de diciembre de 2000 cuando, al auxiliar a un vehículo aparentemente averiado, fue tiroteado por sus ocupantes al verse descubiertos mientras preparaban un atentado contra el comunicador radiofónico Luis del Olmo
Bajo la lluvia, los convocantes ACVOT y el sindicato CSIF, reunieron en el lugar del atentado a asociaciones como Societat Civil Catalana y S’ha Acabat! además de representantes del Partido Popular y de VOX, coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte.
Memoria institucional y reivindicación
Mientras el Ayuntamiento de Barcelona celebraba un acto institucional en el Saló de Cent, los participantes en el homenaje cívico reclamaron una placa conmemorativa permanente en el lugar del crimen. Ambos actos, distintos pero complementarios, compartieron un mismo mensaje: la memoria de las víctimas del terrorismo sigue siendo una deuda irrenunciable de la sociedad.