Juventud y política

Hugo Escarpa: «La juventud está alzando la voz».

Hugo Escarpa, estudiante de Criminología y miembro de S’ha Acabat!, ejemplifica el giro de parte de la juventud hacia posiciones más conservadoras. Entre críticas al independentismo, la precariedad y la inmigración irregular, explica por qué muchos jóvenes se sienten atraídos por estas ideas.

El suplemento El País Semanal publicó el pasado 2 de noviembre un reportaje titulado Los jóvenes son más de derechas que nunca. Estas son sus razones, en el que entrevista a seis jóvenes, uno de ellos es Hugo Escarpa, miembro de la asociación de jóvenes S'ha Acabat!

Antes oponerse al independentismo era arriesgarse a que te llamaran facha. Ahora hemos perdido el miedo.


Un contexto generacional marcado por la incertidumbre

Hugo Escarpa, de 21 años, vive una situación común entre muchos jóvenes: expectativas de futuro peores que las de sus padres, dificultades para emanciparse y una desconfianza creciente hacia los partidos tradicionales. En este escenario, afirma que cada vez más jóvenes se inclinan hacia posiciones conservadoras.

Activismo y rechazo al independentismo

Como miembro de S’ha Acabat!, Escarpa defiende la Constitución, la unidad de España y la libertad lingüística. Relata haber sufrido ataques por oponerse al independentismo y asegura que muchos jóvenes están perdiendo el miedo a expresarse públicamente.

Somos la voz de una generación que desafía el adoctrinamiento que pudre las universidades y reivindica, sin miedo ni complejos, el orgullo de ser español en su propia tierra.

Precariedad e inmigración como factores clave

Coincide con otros entrevistados en señalar problemas como los bajos salarios o el acceso a la vivienda. Sobre inmigración, distingue entre quienes trabajan y contribuyen al país y la inmigración irregular, a la que atribuye tensiones sociales y económicas hasta que se regulariza su situación.

Pregunta y respuesta

(Literal obtenida del reportaje)
¿No tenéis miedo a que las políticas de Vox recorten derechos?

A lo que sí tenemos miedo es a abrir las puertas a una creencia que es completamente contraria al concepto de mujer occidental, y que no respeta los derechos de los homosexuales. Deberíamos temer que estos derechos desaparezcan si un día hay más musulmanes que cristianos en España. Su concepto de mujer es la sumisión ante el hombre, y hay países islámicos en los que cuelgan a los homosexuales por el simple hecho de serlo. No podemos permitir eso en España.


Ver aquí la transcripción literal de la parte del reportaje vinculado a Hugo Escarpa