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  • Diario Digital | jueves, 14 de noviembre de 2019
  • Actualizado 08:27

Como presidente, el Valido debería controlar su Policía. Pero su Policía lo ignora

 

Como presidente, el Valido debería controlar su Policía. Pero su Policía lo ignora

Como presidente, el Valido debería controlar su Policía. Pero su Policía lo ignora

En los regios funerales del Proceso que estáis celebrando -y sé prudente, que tus piernas ya no son en sentido alguno lo que eran- destaca por encima de todas la tétrica y torturada figura de El Valido.

  • Es decir, el llamado Quim Torra, presidente de la Generalidad por delegación del prófugo Carles Puigdemont, un hombre nacido hace 56 años en un pueblo de la costa, nacionalista, católico y conservador, y claramente tocado por la emoción xenófoba.

Alterno la observancia de sus movimientos en el Gobierno, el Parlamento y las calles con la lectura de El quadern suís, un diario escrito sobre su temporada en Suiza (2006-2007), donde vivió como ejecutivo de una compañía de seguros hasta que lo despidieron.

  • No habría empezado a leer este libro -tampoco después de leerlo- si su autor no fuera quién es. Pero solo porque hay mucho que leer. El libro está dignamente escrito, trabajado, describe con aplicación los detalles del paisaje, también humano, y sus apuntes culturales son meditados. Pocos políticos españoles podrían haberlo escrito.

En la década que medió entre el despido y la llegada a la presidencia, El Valido leyó con provecho.

  • En especial, a la generación periodística catalana de los años 30, varios de cuyos miembros principales, GazielXammar Pla, afloran entre las costuras de su prosa.

El fondo del libro regurgita un antiespañolismo inexorable, cargado, propio de esa generación. Una acidez que no tiene cura y que da rostros intestinales como el del propio autor.

  • Los que se interesen en su xenofobia harán bien en seguirla en este sosegado diario antes que en las hojas volanderas, tan difundidas, de su prosa digital. No solo el rastro de su personal xenofobia.

A veces me preguntan por las élites catalanas. Y su responsabilidad en todo esto. Una vieja canción.

  • He aquí las palabras de posguerra que transcribe el autor de Rafael Patxot, importantísimo mecenas del nacionalismo, íntimo de Cambó: "La Cataluña actual no es solo un pueblo ocupado y explotado, sino un pueblo pervertido porque se ha dejado pervertir... se han convertido en madrileños simiescos".

El pesimismo democrático sobre Cataluña se comprende si se enfoca con luz corta. En especial, por el carácter sumiso y corrupto que la mayoría de gobernantes españoles han tenido respecto al nacionalismo.

  • Pero con las luces largas no ha lugar. Nunca como ahora había estado tan cerca Cataluña de equilibrar la inmoralidad de buena parte de sus habitantes. Esa inmoralidad congénita se difundía libremente, confundida con el paisaje. Ahora está drásticamente aislada y está quemando muy bien en estos días de la basura.

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