• Diario Digital | Domingo, 09 de Diciembre de 2018
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ATARAXIA MAGAZINE

"Los Gobiernos de España han acabado asumiendo el complejo de perseguidores"

Julio Murillo entrevista Albert Boadella para Ataraxia Magazine. "Los nacionalistas, en su huida hacia delante, rompiendo todos los equilibrios que con tanta dificultad se han conseguido construir, pueden provocar situaciones delirantes que los coloquen económicamente cercanos al tercer mundo".

"Los Gobiernos de España han acabado asumiendo el complejo de perseguidores"


Julio Murillo entrevista Albert Boadella para Ataraxia Magazine

¿Quién se atreve a interponerse en el camino del populacho fanatizado?

Selección de frases de la entrevista


No hay mayor felicidad que tocar las narices a los gilipollas. Y entre los catalanes existe hoy una mayoría de gilipollas. Por lo menos dos millones contabilizados.

(La educación) no era como ahora, cuando los adultos tratan de ser amigos de los niños, que bajo esta pedagogía proteccionista se han convertido en blandengues, cursis y futuros consumidores de coca para animarse.

Nuestro teatro suscitaba también rechazos muy violentos, por su osadía. Tuvimos de todo: atentados, juicios y el odio del nacionalismo, pero nosotros nos tomábamos las agresiones con mucho humor.

En mi caso, no estaba dispuesto a pasarme seis años entre rejas. En este sentido, lo tuve claro. Tenía que aprovechar mis dotes teatrales para simular una grave enfermedad y proyectar una fuga a partir del hospital.

A veces los comediantes tenemos que reducir la realidad para hacerla más creíble… ¿Alguien podía imaginarse a Marta Ferrusola haciendo de madre abadesa y trasladando de un convento a otro sus millones? No podemos superar la realidad.

Pujol ha sido la desgracia de la Cataluña moderna …/… Este hombre merecería un juicio a lo Núremberg por la destrucción social, cultural y política, que ha realizado en este territorio.

La mayoría de la gente vive en otro planeta en relación a las corrupciones y prebendas de los privilegiados. Pueden saberlo teóricamente, incluso imaginarlo, pero nada más. Digo afortunadamente, porque si vieran en directo la magnitud del asunto, la sangre correría a raudales.

Muchas veces el intervencionismo (en el mundo de la cultura) no solo es responsabilidad del político, sino de quien no se atreve a cortarle el paso.

Desde el año 81, con «Operació Ubu», venía denunciando al impostor. Unos se reían y otros se cabreaban, pero nadie hizo caso. Ahora algunos me dicen que fui un visionario. Y yo les digo que quizás ellos estaban ciegos.

Cuando comparo el nacionalismo catalán con el nacionalsocialismo alemán no es en relación a las consecuencias bélicas o el exterminio. Es en el procedimiento de introducción de la epidemia. En las escuelas, la universidad, los medios, las asociaciones y sus consecuencias sobre amigos, colaboradores y familia.

¿Quién se atreve a interponerse en el camino del populacho fanatizado? No es una cuestión de inteligencia o de cultura, porque el análisis del fenómeno es muy sencillo. Totalmente primario. Enfrentarse es una cuestión de cojones.

Los Gobiernos de España han acabado asumiendo el complejo de perseguidores… ¡Una de las grandes democracias actuales acomplejada por lo dicen alemanes o belgas! ¡Manda huevos!

La política de los sentimientos es muy fácil en un reducto regional, pero resulta más complicada de ejercer en la diversidad de la España actual y democrática. Los catalanes en cuestiones cursi-sentimentales son fáciles de embaucar.

El PSC es un partido del que me avergüenzo de haber militado. El partido de la traición a los ideales de la izquierda y a la Cataluña de la libertad.

El PP no ha defendido con firmeza la unidad y la igualdad de los españoles, para no parecer autoritario. Por el contrario, los nacionalistas han sabido envolver sus fundamentos reaccionarios y de ultraderecha con una pátina progresista e izquierdosa.

Que una ciudad como Barcelona acabe bajo la ignorancia y la grosería mental de la señora Colau, parece el argumento para una fábula sobre la lentitud de la construcción y la rapidez de la destrucción.

¡Hay que ser marciano para convocar unas elecciones tres meses después de un golpe de Estado secundado por dos millones de personas!

La estratagema que protagonizó (Pedro Sánchez) para alcanzar la presidencia, uniéndose a los que quieren romper España, solo tenía justificación moral bajo una convocatoria inmediata de elecciones.

Los nacionalistas, en su huida hacia delante, rompiendo todos los equilibrios que con tanta dificultad se han conseguido construir, pueden provocar situaciones delirantes que los coloquen económicamente cercanos al tercer mundo.

Estamos (en Cataluña) ante un escenario enquistado que se puede eternizar. Lo que no significa una estabilización sino una mayor degradación. Francamente, si tiene que seguir así casi preferiría los mamporros.

En la sociedad del bienestar hay que poner mucha tenacidad para acercarse tanto al primate. La realidad es que Barcelona siempre tuvo el mejor zoológico de España y ahora hay una parte que está en régimen abierto.

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